El cheque se mantiene como medio de pago en España

El cheque todavía puede ser un instrumento de pago pero hay que conocer su regulación y saberlo utilizar adecuadamente.

Puede darse el caso que el acreedor haya conseguido del cliente la entrega de un cheque para cobrar la mercancía o servicio en el momento de su entrega o bien que el comprador haya efectuado el pago aplazado con la entrega de cheques. Este proceder es más que recomendable puesto que de esta forma el acreedor verá reforzada su posición ya que la ley otorga a estos documentos –tienen el carácter de títulos valores– unos derechos especiales que permiten al acreedor reclamar el pago con muchas más garantías de éxito.

El cheque es un título-valor cambiario y como documento cambiario está regulado por una ley propia: la Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque (LCCH). Los títulos cambiarios además de tener un carácter probatorio de la deuda, permiten al acreedor interponer demandas judiciales muy expeditivas. En efecto el acreedor tiene la posibilidad de acudir al Juicio Cambiario, que es un procedimiento privilegiado para ejercer la acción cambiaria, introducido por la actual Ley de Enjuiciamiento Civil en sustitución del antiguo juicio ejecutivo (Ley 1/2000 de 7 de enero que entró en vigor el 9 de enero de 2001). Las grandes ventajas del Juicio Cambiario es que permite obtener un requerimiento de pago y una orden inmediata de embargo preventivo de los bienes del deudor y al propio tiempo a la rápida creación de un título ejecutivo.

Vale la pena señalar que la LCCH otorga la misma fuerza en Juicio Cambiario a los tres títulos, o sea Letra, pagaré y cheque, así que si el documento está bien extendido y no hay errores no subsanables tiene la misma eficacia en un juicio cambiario. La clave es si el deudor tiene patrimonio para ejercitar el embargo preventivo inmediato, ya que la eficacia del juicio cambiario se basa en que el moroso tenga algo embargable como cuentas bancarias, cartera de valores, depósitos bancarios, etc.

Cuando el acreedor está en posesión de un documento mercantil tiene en sus manos lo que se conoce como un crédito documentado y al mismo tiempo posee un reconocimiento explícito de deuda firmado por el deudor. En caso de impago la reclamación será mucho más fácil puesto que el moroso se encontrará con que el campo de excusas para no pagar se le ha quedado muy limitado. La existencia de un documento de pago sin fondos también implica un mayor grado de incumplimiento por parte del deudor, puesto que el moroso no ha actuado de forma pasiva –limitándose a retrasar el pago– sino que deliberadamente ha incumplido un compromiso de pago materializado en un documento –que lleva su firma– con mención expresa de la fecha de pago y el importe. En estas circunstancias la conducta del moroso queda en evidencia y su incumplimiento es flagrante, y por este motivo el acreedor podrá ejercer una mayor presión en el momento de exigirle el pago de la deuda.

De todas maneras, es conveniente que el acreedor –además de estar en posesión del documento mercantil– tenga en su poder alguna documentación que acredite la existencia de una operación comercial con el deudor, y que pueda demostrar el origen de la deuda. Esto es así para evitar que un moroso experimentado pueda oponerse al pago –en una demanda judicial– alegando que no ha existido una causa que haya originado la deuda –letra de favor, documento firmado en blanco, inexistencia de una relación negocial– o que ya la hubiera pagado. En resumen, que cuantos más documentos acreditativos tenga en su poder el acreedor, más fuerza tendrá a la hora de exigir el pago al moroso.

El cheque sustituyó al denominado talón después de la entrada en vigor de la Ley Cambiaria y del Cheque en el año 1985. (a pesar que coloquialmente se sigue utilizando la denominación de talón). El cheque es un documento formal y completo que incorpora un mandato de pago incondicional, que permite al librador –firmante del cheque– retirar en su provecho o en el de un tercero –acreedor– parte de los fondos que tiene disponibles en poder del librado –por lo general una entidad de crédito– para realizar el pago de una deuda. El cheque se puede emitir a portador, a una persona determinada o a una persona determinada no a la orden. El tenedor es la persona a la que debe pagarse el cheque, bien por estar expedido a su nombre, o por ser el portador o el endosatario. El cheque se puede endosar si no pone no a la orden y se puede avalar. El endosante es quien por ser tenedor el documento, endosa el cheque a un tercero. La fórmula a utilizar será “por endoso a” o “endosado a favor de” y es conveniente indicar la fecha en que se realiza. Endosatario es quien recibe el cheque por endoso. Vale la pena volver a decir que el cheque es pagadero a la vista con independencia a la fecha de emisión.

El cheque debe reunir unos requisitos, pero como los talonarios de cheques son impresos por los bancos no puede haber errores formales:

  • Librado
  • Cantidad en cifras
  • Persona a la que debe pagarse
  • Importe en letras
  • Lugar, fecha de emisión (en letras) y firma librador

Recapitulando, los cheques pueden ser librados al portador o a nombre de una persona –nominativos– pero pueden ser endosados por ésta para ser cobrados por un tercero –endosatario– o pueden tener la cláusula “no a la orden” que impide su endoso. Como ya hemos indicado, el cheque es un documento pagadero a la vista, por lo tanto, su entrega significa la inmediatez de cobro puesto que la actual Ley Cambiaria y del Cheque no permite la existencia de cheques posdatados y el tenedor del cheque puede cobrarlo antes de la fecha señalada como día de emisión. Las ventajas del Cheque es que el tesorero puede ingresar el instrumento de pago en el último momento en el banco que más le convenga aquel día y además no está sujeto al pago de timbres (si no ha sido endosado) según estipula el IAJD.

Los plazos de presentación al pago de los cheques están establecidos en la Ley Cambiaria y del Cheque y se computarán los días naturales transcurridos desde la fecha de emisión que conste en el documento:

  • Cheques emitidos y pagaderos en España 15 días
  • Cheques emitidos en Europa y pagaderos en España 20 días
  • Cheques emitidos fuera de Europa y pagaderos en España 60 días

Consecuentemente, el tenedor de un cheque –si es emitido y pagadero en España–  debe presentarlo al cobro dentro del plazo de 15 días desde la fecha de emisión si quiere tener el derecho de protestarlo u obtener la declaración equivalente de protesto en caso de resultar impagado. Si el tenedor no presenta al cobro el cheque dentro del plazo las consecuencias que hay:

  • El librador puede revocar el cheque pasado el plazo de presentación, antes en teoría no puede
  • Si no hay revocación, el librado puede pagar aún después de la expiración de ese plazo
  • No se podrá levantar protesto o declaración equivalente
  • Pero en principio esto no limita la responsabilidad del librador, aunque sí puede limitarla en el supuesto que haya endosantes con respecto a éstos

Por consiguiente, es importante dejar claro que el acreedor también puede presentar el cheque al cobro pasado este plazo, pero no tendrá la posibilidad de solicitar el protesto o declaración equivalente, en caso de no tener fondos y resultar impagado. El librador de un cheque tampoco puede revocarlo hasta que no expire el plazo de presentación, por lo que durante el plazo de 15 días el cheque es irrevocable (a no ser que hubiera sido robado). Por tanto, si el cheque no se presenta en el plazo, el tenedor no podrá ejercitar su acción de regreso contra endosantes, sólo podrá actuar contra el librador. Vale la pena hacer notar que ni la muerte del librador o su incapacidad ocurrida después de la emisión alteran la eficacia del cheque. Hay que tener en cuenta que el portador o tenedor no podrán rechazar el pago parcial del cheque y el librado (en teoría) debe hacerlo si no hay fondos suficientes.

Los cheques pueden ser con cruzado general, 2 barras con las palabras banco o CIA, lo que significa que el librado sólo está autorizado a pagar el cheque a un banco o a un cliente de un banco. El cruzado especial entre las barras se escribe un banco determinado. En el caso del cheque cruzado para abonar en cuenta, implica que el cheque no podrá pagarse en efectivo y sólo mediante asientos en contabilidad del banco librado e ingreso en una cuenta bancaria; de esta forma se puede identificar al cedente del cheque y evitar fraudes.

En caso de que el cheque no fuera pagado por el banco por falta de fondos en la cuenta corriente, el acreedor, podrá reclamar al deudor el interés de demora establecido en la Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque.

En relación al cheque el Artículo 149 de la Ley Cambiario y del Cheque establece que el tenedor de un cheque sin fondos puede reclamar de aquél contra quien se ejercita su acción:

  • El importe del cheque no pagado.
  • Los réditos de dicha cantidad, devengados desde el día de la presentación del cheque y calculados al tipo de interés legal del dinero aumentados en dos puntos.
  • Los gastos, incluidos los del protesto y las comunicaciones.
  • Cuando la acción se ejercite contra el librador que hubiere emitido el cheque sin tener provisión de fondos en poder del librado, el 10 por ciento del importe no cubierto del cheque y la indemnización de los daños y perjuicios a que se refiere el último párrafo del artículo 108.

Vale la pena decir que la cláusula penal del 10 por ciento opera de forma automática, mientras que la indemnización de daños y perjuicios requiere la pertinente prueba de los mismos como carga de quien los reclame. Consecuentemente en caso de cheque impagado, al acreedor le conviene más acogerse a su derecho de reclamar los intereses moratorios e indemnizaciones fijadas en la Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque.

Ante la negativa de reintegra el cheque sin fondos por parte del moroso, el acreedor puede interponer una demanda a través de Juicio Cambiario, antes de los seis meses contados a partir de la expiración del plazo de presentación. Si el cheque sin fondos no ha sido protestado o ha prescrito la acción cambiaria –pasados los seis meses desde la fecha del libramiento del cheque– el acreedor podrá interponer una demanda declarativa con el librador del cheque sin fondos.

Vale la pena recordar que para que el acreedor pueda ejercer sus derechos cambiarios contra el librador del cheque sin fondos, no es necesario que éste haya sido presentado oportunamente, ni que haya sido protestado o que se haya efectuado la declaración equivalente establecida en la Ley Cambiaria y del Cheque (ley 19/1985). Consecuentemente el tenedor del cheque conserva sus derechos frente al librador para que le reembolse el importe principal y los intereses y gastos señalados en el art. 147 de la LCCH. Solamente perdería sus derechos de cobro cuando vencido el plazo de presentación, llegara a faltar la provisión de fondos en poder del librado por insolvencia de éste (o sea por quiebra de la entidad bancaria).

Ahora bien, para ejercer la acción cambiaria de regreso contra los endosantes anteriores es necesario que el cheque haya sido presentado para su pago en tiempo hábil y además haya sido protestado o que tenga la declaración sustitutiva de protesto. La única excepción a la norma es que el cheque haya sido emitido con la cláusula “sin gastos” o “sin protesto”, ya que en este caso no es imprescindible la declaración de protesto o la equivalente para que el acreedor pueda ejercitar la acción de regreso.

De todas maneras, la prescripción de la acción cambiaria se interrumpe (como en el caso de la letra y el pagaré) por las causas establecidas en el artículo 1973 del Código Civil:

  1. Ejercicio de la acción ante los tribunales
  2. Reclamación extrajudicial del acreedor
  3. Cualquier acto de reconocimiento de deuda por el deudor.

En realidad, el cheque es el mejor documento para materializar un pago inmediato y además tiene la particularidad que es el documento de pago que garantiza mayor resarcimiento económico al tenedor en caso de impago, puesto que es el instrumento que genera más intereses y penalizaciones a favor del acreedor. El cheque impagado en la actualidad también es un documento susceptible de ir al Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) si el librador es una sociedad mercantil.

Una ventaja que ofrece el cheque –y que se utiliza relativamente poco– es que el acreedor puede recuperar su deuda cobrando de los deudores del deudor mediante el endoso de los cheques nominativos que éste tenga en su poder, siendo un medio alternativo de poder cancelar una deuda cuando el moroso no tiene efectivo. No obstante, en la actualidad no todos son ventajas en el uso del cheque, puesto que no hay que olvidar una modificación legislativa muy importante en materia penal –que supone para el acreedor menos facultades coercitivas que antes para exigir el pago de un cheque en descubierto–, y que promulgada hace diez años. Este cambio legislativo fue la aprobación del actual Código Penal –el del año 1995–  que ha despenalizado el delito de cheque sin fondos –o cheque en descubierto– mientras que en el anterior Código Penal figuraba tipificado como delito castigado con pena de cárcel. Por lo que en la actualidad el simple hecho de extender cheques sin fondos no es considerado como delito. 

Pere Brachfield, Presidente de APGRI
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Imagen del blog: «4:366 Jackpot» por Strupey es licenciada bajo CC BY-ND 2.0