La regulación jurídica del pagaré se ha vuelto obsoleta

La Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque (LCCH) es una legislación obsoleta e incompleta que regula el pagaré.

La Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque (LCCH) es una legislación obsoleta e incompleta que no ha sido reformada para adaptarla a la realidad empresarial del siglo XXI. La regulación del Pagaré en la Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque (LCCH) es muy escueta, confusa, incompleta y además es una chapuza jurídica porque la regulación del pagaré es prácticamente inexistente ya que la Ley 19/1985, de 16 de julio se limita a remitirnos a la normativa de la letra de cambio.  Sólo hay cuatro artículos sobre el pagaré y uno de ellos, el art. 96 se limita a indicar los preceptos de la letra de cambio que son de aplicación al pagaré: “siempre que ello no sea incompatible con la naturaleza del título”. Hay que hacer notar, que en la Ley 19/1985, de 16 de julio (LCCH) hay 93 artículos que regulan la Letra de Cambio y 61 artículos que regulan el Cheque. Como consuelo podemos decir que antes de la aprobación de la LCCH en 1985, la regulación del pagaré era todavía peor.

El art 96 LCCH establece las disposiciones relativas a las letras de cambio que son aplicables a los pagarés. Esto es un galimatías que genera confusión ya que son dos títulos cambiarios muy distintos. El pagaré es un documento cambiario –o si se prefiere un título valor– por el que una persona, denominada firmante, se obliga a pagar a otra, o a esta, a su orden, una cantidad determinada de dinero, en una fecha y lugar también determinados. El pagaré es una promesa simple y pura de pago a la que queda vinculado el firmante y emitente del pagaré. En cambio, la letra de cambio es un mandato de pago formalizado en un título de crédito que obliga a pagar a su vencimiento, en un lugar determinado, una cantidad de dinero cierta, a la persona primeramente designada en el documento cambiario, o a la orden de esta, a otra distinta también designada.

Además, la estructura jurídica de la letra y del pagaré no tienen muchos puntos en común y son títulos valores con requisitos formales diferentes.        Vale la pena señalar que, la aplicación al pagaré de las normas sobre la letra de cambio no es una labor mecánica ni sencilla como se suele dar a entender. Es siempre necesaria una labor interpretativa, lo que resta seguridad jurídica al título valor.

En otro orden de cosas, los pagarés como títulos valores que son presentan tres notas características, comúnmente admitidas:

1)-. Legitimación: una vez incorporado el derecho al soporte material que es el documento, la posesión de éste legitima a su tenedor para el ejercicio de aquel. De este modo, sólo el poseedor del título valor puede ejercitar y transmitir el derecho literal y autónomo mencionado en él, pasando a ser la posesión, por sí (títulos valores al portador) o en unión de otros requisitos complementarios (endoso en los títulos a la orden, designación en los nominativos) lo que fija y determina la persona del acreedor, pues éste, a la hora de ejercitar el derecho documentado, queda exento de la carga de probar su titularidad, que se presume por la mera tenencia del documento cambiario.

2).- Literalidad: el derecho que se incorpora al documento cambiario tiene el contenido, extensión y modalidad que resulta del tenor literal de éste. Dado que el fundamento y razón de ser de los títulos valores es agilizar la circulación mercantil, era necesario garantizar a los que reciben el título valor la exactitud de su contenido según el tenor del mismo título, o lo que es lo mismo, que existe plena coincidencia entre lo afirmado en el documento sobre el derecho incorporado, que por la tenencia de aquel es posible ejercitar, y la realidad jurídica del citado derecho.

3).- Abstracción: el derecho incorporado al título valor es autónomo, en el sentido de que el poseedor actual del documento cambiario no ejercita el mismo derecho que tenía el anterior tenedor. Con cada circulación, el derecho se renueva, convirtiéndose en un derecho originario y no derivado, independiente del que tuvieran los anteriores poseedores del título valor, al que, y esto es lo importante, no afectan las relaciones que hayan podido existir entre el deudor y los tenedores precedentes, y al que no se le puede oponer las excepciones personales de estos.

La regulación del pagaré en La Ley 19/1985, de 16 de julio, Cambiaria y del Cheque se encuentra en el capítulo XIV, Del Pagaré que incluye el artículo 94, el 95, el 96 y el 97. El artículo 96 es el más importante ya que establece que serán aplicables al pagaré, mientras ello no sea incompatible con la naturaleza de este título, las disposiciones relativas a la letra de cambio y referentes:

•          Al endoso (artículos 14 a 24).

•          Al vencimiento (artículos 38 a 42).

•          Al pago (artículos 43 y 45 a 48).

•          A las acciones por falta de pago (artículos 49 a 60 y 62 a 68).

No obstante, las cláusulas facultativas que se incorporen al pagaré, para su validez, deberán venir firmadas expresamente por persona autorizada para su inserción, sin perjuicio de las firmas exigidas en la presente Ley para la validez del título.

•          Al pago por intervención (artículos 70 y 74 a 78).

•          A las copias (artículos 82 y 83).

•          Al extravío, sustracción o destrucción (artículos 84 a 87).

•          A la prescripción (artículos 88 y 89).

•          Al cómputo de los plazos y a la prohibición de los días de gracia (artículos 90 y 91).

•          Al lugar y domicilio (artículo 92).

•          A las alteraciones (artículo 93).

El artículo 96 LCCH señala que serán igualmente aplicables al pagaré las disposiciones relativas a la letra de cambio pagadera en el domicilio de un tercero o en localidad distinta a la del domicilio del librado (artículo 5 y artículo 32); a la estipulación de intereses (artículo 6); a las diferencias de enunciación relativas a la cantidad pagadera (artículo 7); a las consecuencias de la firma puesta en las condiciones mencionadas en los artículos artículo 8 y 9); a las de la firma de una persona que actúe sin poderes o rebasando sus poderes (artículo 10); a la letra de cambio en blanco (artículo 12) y a sus posibles suplementos (artículo 13). También serán aplicables al pagaré las disposiciones relativas al aval (artículo 35 a 37). En el caso previsto en el artículo 36, párrafo último, si el aval no indicare a quien se ha avalado, se entenderá que éste ha sido al firmante del pagaré.

Pere Brachfield, presidente de APGRI
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